Palabras clave en el nombre
Va contra las normas de Google y se castiga con la suspensión de la ficha. La ganancia es real unas semanas, la pérdida es total.
Visibilidad
La ficha antes que la web, la coherencia antes que la cantidad, las reseñas antes que las palabras clave. El orden cuenta más que el esfuerzo.
Hay dos resultados, no uno. El mapa con sus tres fichas arriba, y los enlaces azules debajo. No responden a las mismas señales: el mapa lee sobre todo su ficha de empresa, los enlaces azules leen sobre todo su web.
Un comercio que solo trabaja su web atiende la mitad del problema, y en una búsqueda hecha desde un móvil a tres calles no es la mitad que da resultado. El orden que sigue es el del rendimiento, no el del esfuerzo.
La categoría principal describe lo que usted es, no lo que vende. Google lo dice palabra por palabra en sus normas: elija las categorías que completen la frase «este negocio es un…» y no «este negocio tiene un…», y no use las categorías como palabras clave. Una panadería que vende café sigue siendo una panadería; lo que hace además se declara en los servicios, no en la categoría.
La zona de servicio tiene que seguir siendo una zona. Las mismas normas indican que no debería extenderse más allá de unas dos horas de trayecto desde su punto de partida. Una zona que cubre tres provincias no da más visibilidad: dice que usted no es local en ninguna parte.
El nombre es la trampa más cara. Añadir información innecesaria al nombre del negocio no está permitido y puede suspender la ficha. «Restaurante centro paella barata» gana tres semanas y pierde todo lo demás. El nombre de la ficha es el del rótulo, el que está en la fachada.
El resto se rellena una vez y se revisa cada trimestre: horarios, horarios festivos, teléfono, web, fotos, servicios, atributos. Una ficha completa no es ninguna hazaña; una ficha incompleta es un lastre.
Es la palanca más desaprovechada y la única que solo cuesta pedirla. Se pide allí mismo, al final, mientras el cliente está contento, no por correo tres semanas después, cuando ya no recuerda su nombre.
Y la redacción cuenta. Una reseña que nombra el oficio y la ciudad — «instalaron el TPV de mi peluquería en Fuengirola» — vale por diez «muy profesional». Pida una línea sobre qué se hizo y qué cambió.
Responda a todas, en el idioma de la reseña, en menos de dos días. Las respuestas las leen los siguientes clientes, y también se indexan.
El nombre, la dirección y el teléfono deben escribirse de la misma forma en todos los sitios donde aparecen: la ficha, la web, los directorios, la página de Facebook, la firma del correo, la factura. Tres formas de escribir una dirección son tres negocios posibles para un buscador que intenta saber si se trata de usted.
Es el trabajo menos agradecido de la lista. También es el más barato cuando se hace bien una vez, y el más caro cuando hay que rehacerlo tres años después.
Una página por intención real. Una página de «servicios» que habla de todo no posiciona en nada: no responde con precisión a ninguna de las preguntas que la gente teclea. Una página por oficio, por ciudad o por necesidad, siempre que tenga algo que decir que las demás no digan.
En el idioma en que se busca. En la costa, el vecino busca en español y el residente extranjero busca en el suyo. No son las mismas palabras ni las mismas expectativas. Tres páginas escritas valen más que una página traducida a toda prisa, y una página pasada por un traductor automático vale menos que ninguna página.
Va contra las normas de Google y se castiga con la suspensión de la ficha. La ganancia es real unas semanas, la pérdida es total.
El mismo texto con el nombre del municipio cambiado: un buscador lo llama contenido duplicado y las ignora todas, incluida la que podría haber funcionado. Una ciudad, escrita a fondo, y luego se observa.
Detectable, eliminable, y la ficha guarda el rastro. Cinco reseñas reales y repartidas en el tiempo funcionan mejor que treinta de golpe.
Esas puntuaciones dependen sobre todo de la antigüedad del dominio y de los enlaces entrantes. Se quedan bajas durante meses en una web nueva, aunque todo esté bien hecho. No son ellas las que traen clientes.
Tome una medida antes de empezar: impresiones, clics, posición media y las consultas que hacen aparecer la web. Después al mes, y luego a los tres, con exactamente los mismos filtros. Una comparación solo vale si el método no se mueve.
Tras un cambio de direcciones o de estructura, las posiciones se mueven entre dos y cuatro semanas. Una medición leída demasiado pronto hace anular una decisión correcta: es el error más frecuente y el más caro.
Fuente: Google — Normas de presentación de tu empresa en Google, consultadas el 23 de septiembre de 2026.
Categoría, zona, reseñas, coherencia: cuatro puntos que se comprueban en un cuarto de hora.