Lightspeed
¿Cómo hacer circular un pedido sin volver a teclearlo?
Donde se rompeCuando el pedido se anota en una libreta y luego se vuelve a teclear en la caja
Projexo Caisse
Ninguno de los tres es mejor que los otros: no resuelven el mismo problema. Lo que los separa no es una lista de funciones, es el oficio al que responden.
Tres preguntas distintas
Ahí es donde se decide la elección: no en el número de funciones, sino en la naturaleza del problema.
¿Cómo hacer circular un pedido sin volver a teclearlo?
Donde se rompeCuando el pedido se anota en una libreta y luego se vuelve a teclear en la caja
¿Cómo mantener un stock exacto en el momento de la venta?
Donde se rompeCuando el stock se recalcula por la noche, y ya no en el momento de la venta
¿Cómo llenar una jornada antes de que empiece?
Donde se rompeCuando la agenda, la ficha de cliente y la caja viven en tres herramientas
Un restaurante que instalara un software de comercio minorista no estaría mal equipado: estaría equipado para otro oficio. Es la única comparación que tiene sentido.
Por dónde empezar
La elección no se hace sobre una tabla: se hace sobre lo que marca el ritmo de sus jornadas.
Lo que más caro le sale es un pedido escrito dos veces — una en una libreta, otra en la caja. El asunto no es cobrar: es hacer circular el pedido hasta producción sin que se vuelva a teclear.
Cien artículos se retienen de memoria, diez mil no. En cuanto aparecen las variantes — tallas, colores, formatos — es la estructura del catálogo la que decide la fiabilidad de todo lo demás, mucho antes que el material.
La venta empieza antes de que el cliente cruce la puerta. La agenda organiza la actividad, la caja solo cierra el servicio — y la próxima cita se pide mientras el cliente aún está allí.
Un centro de estética que revende muchos productos, una cafetería que también vende artículos, un salón que hace venta para llevar. Es el caso más frecuente, y aquel en el que la elección no se adivina: se decide en la auditoría, mirando lo que más pesa en su jornada.
Línea a línea
Seis líneas, tres columnas, nada que pulsar: describen tres oficios, no tres niveles.
| LightspeedHORECACafeterías, restaurantes y bares | ERPLYRetailTiendas y comercio minorista | SalonizedBelleza y bienestarSalones, centros de estética y spas | |
|---|---|---|---|
| La unidad básicalo que cuenta el sistema | El pedido | El artículo | La cita |
| La pregunta a la que responde | ¿Cómo hacer circular un pedido sin volver a teclearlo? | ¿Cómo mantener un stock exacto en el momento de la venta? | ¿Cómo llenar una jornada antes de que empiece? |
| Lo que decide la jornada | El modo de servicio | El tamaño del catálogo | La agenda |
| El punto de tensiónel momento en que se decide | La hora punta | La cola en el mostrador | La cita perdida |
| Lo que la caja debe hacer ahí | Cobrar rápido, sin cortar el servicio | Vincular la venta al stock | Cerrar un servicio ya reservado |
| Donde una organización se rompeel síntoma que se repite | El pedido vuelto a teclear en la caja | El stock recalculado por la noche | Tres herramientas en lugar de una |
Desplace la tabla horizontalmente para ver las tres columnas.
Las funciones detalladas de cada software, lo que incluye su suscripción y lo que no, figuran en su página — con la fuente oficial y la fecha de verificación.
Las tarifas de los editores
Tres perímetros, tres unidades de cuenta: ponerlos uno al lado del otro no significa nada.
plan de entrada, facturación anual, tarifa del editor convertida a euros
plan Basic, el que incluye la caja
Uno se cuenta por licencia, otro por tienda, el tercero por colaborador. Uno lo publica su editor en dólares y aquí se convierte a euros, los otros dos se publican en euros. Y sobre todo, cada uno abre un perímetro distinto: el plan de entrada de Salonized no incluye caja, el de ERPLY excluye el acceso al back-office, el de Lightspeed no incluye ni las existencias ni la pantalla de cocina. Una tabla que alineara estas tres cifras sería legible, y falsa. El detalle de cada uno, con su fuente y su fecha de verificación, está en su página.
Tarifas de los editores comprobadas en septiembre de 2026, sujetas a cambios. Material y prestaciones Projexo no incluidos.
Lo que no cambia
Un software instalado sin configuración no sirve de nada: es el trabajo alrededor lo que lo hace utilizable.
Primero su forma de trabajar. Es ella la que señala el software, no al revés.
Conexión con los periféricos, los medios de pago y las herramientas que conserva.
Carta o catálogo o servicios, precios, impuestos, derechos por usuario.
Lo que el sistema anterior acepta exportar se recupera; lo que rechaza se vuelve a introducir, y se dice de antemano.
En el puesto instalado, con sus datos, y con material escrito que se deja en el local.
Un interlocutor que conoce su instalación, sea cual sea el aparato en cuestión.
Auditoría de sus flujos, y después un presupuesto que detalla cada partida y un calendario de despliegue fijado con usted.